Este cuerpo que habito y no vivo

Ante estas luces que conectan los hogares,
mis ojos se iluminan por cada ser espiado.
¿Sabrán lo que es bailar bajo la lluvia?
O prefieren mirar ocultos en sus ventanas;
Como espectadores del mundo y de los hombres.
Heme aquí, persiguiendo la felicidad ajena,
¿No piensan que a la mía le he perdido el rastro?,
Nunca le puse nombre y no contesta mi llamado.
Mis dedos se entumen e inundan de un frío,
aún siendo por el sol besados.
Mis ojos prefieren de poco a poco irse apagando, evitando ver
cada error con los que verdad te he jurado.
Y este cuerpo que habito y no vivo,
se desmorona como casa maltratada por el tiempo,
golpeada por las palabras que con venganza en boca
petendieron sanar tu distorsionado juicio.
Lo único que busco al salir de casa son tus brazos,
aquellos que la distancia me ha negado.
El refugio que buscaba era bajo tus pestañas,
ahora tus pupilas se mantienen del mismo tamaño.
Con el último aliento intento tomar el pulso de tu cuello,
sólo para saber si hay algo en ti que siga vivo;
tan sólo me resigno a imaginar tu calor en la lejanía.

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